Algunas veces invertimos demasiado tiempo en quien nunca tiene tiempo para nosotros

Las relaciones entre las personas solo encuentran un equilibrio cuando existe una reciprocidad entre lo que uno da y lo que recibe, y esto sólo ocurre cuando ninguna de las dos partes se siente utilizada, sino que al contrario, cada una ocupara un lugar especial para la otra. 

  Y por supuesto, lo ideal es ocupar espacios prioritarios para quien ocupa esos espacios en nosotros, pero lamentablemente esto es menos común de lo que parece.

 Así, la medida que determina muchas veces el espacio que ocupamos en el corazón y la mente de los demás y ellos en nosotros, es el tiempo. Se trata sin duda uno de los recursos más preciados y escasos con los que contamos. 

 Tanto si lo utilizas como si lo desperdicias, el tiempo se gasta y a la vez te desgasta.  La manera en que transcurre, hagamos o no las cosas, muchas veces nos hace esclavos y nos hace darle una importancia relevante a cada fracción de ese tiempo.


La verdad es que no existe la falta de tiempo: existe la falta de interés

 

  Siempre necesitas tiempo para ti, pero a menudo se lo dedicas a quienes te rodean aún si no se lo merecen y esto crea en ti  una sensación de desgaste y ansiedad que acaba en frustración.

  Y es que, hablar de tiempo hace que nos enfrentemos a un tema de prioridades, de preferencias y de interés.

 Cuando una persona en verdad desea hacer algo siempre buscará la manera, se organizará de una forma en particular, aplazará y adelantará algunas cosas en su agenda, con la intención de poder disponer del tiempo necesario para hacer lo que desea.

  Aunque es claro que no podemos exigir ni pretender que una persona viva permanentemente cambiando sus planes, dejando de lado cosas prioritarias, multiplicándose todo el tiempo para atender lo que tiene que ver con nosotros, porque esa no sería una relación sana, si hay momentos que nos mostrarán con quién sí y quién no, podemos contar.  

  Y es que a lo largo de tu vida te encontrarás con miles de personas. Algunas pasarán de largo. Otras personas quizás se queden contigo por algunos instantes, algunas se acurrucarán en un rincón de tu corazón, y unas pocas pero especiales, echarán sus raíces en tu alma.

  Y lo sabrás, porque las personas a las que vale la pena tener cerca de ti, son fáciles de identificar. 

  Se trata de las que están siempre en primera fila celebrando tus logros, pero que también están contigo cuando fallas, incluso te ayudan a ver la luz al final del túnel. Es a ellas a quienes siempre puedes recurrir cuando necesitas una opinión honesta.

  Cuando las personas están interesadas en alguien más suelen hacer espacios dentro de sus planes, quizás realmente no cuenten con mucha disponibilidad de tiempo, pero será evidente la importancia que nos den o nos resten en su organización o improvisación del uso de su tiempo.

  Nunca inviertas tu tiempo en quien pudiendo hacerlo, siempre tiene algo mejor a qué dedicarse

  Ser la segunda opción de alguien a quien tienes siempre como primera, no es algo recomendable, pues estás invirtiendo demasiado en quien no hace lo mismo por ti, revisa la situación y determina si esta diferencia está asociada a una falta de interés, o si en verdad se trata de cuestiones justificables.

 Además, podemos revisar si el equilibrio puede darse a través de otras cosas que representan demostraciones de afecto y de interés.

  Si luego de revisar estas situaciones, no encontramos motivos para estar en las últimas posiciones de alguien, diferente a que sencillamente esa posición es la que se nos ha otorgado, entonces será momento de replantear lo que queremos en la vida y lo que buscamos en nuestras relaciones interpersonales.

  Aunque a veces no lo sientas así, SIEMPRE, a todos y sin distinción, nos llena el sentirnos queridos, apreciados, valorados, saber que la otra persona está dispuesta a hacer por nosotros, cosas similares a las que haríamos por ellos.

  Así que la reciprocidad y el equilibrio, son características de relaciones sanas y en las que en principio vale la pena invertir.

Algo tan sencillo como dedicarnos un rato cada día a nosotros mismos actúa como la más potente de las vitaminas, pues tú, antes que nadie, debe ser quien te priorice.

Fuente: Despierta / Mejor con salud / Buena mente / La mente es maravillosa / Sara Espejo Rincón del Tibet

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